Fuegos artificiales y tu perro: empieza a prepararlo ya
Para muchos perros, Nochevieja es la peor noche del año. Los estallidos llegan sin avisar, desde todas partes y durante horas. La buena noticia: el miedo a los petardos y fuegos artificiales se puede reducir mucho, pero solo con unas semanas de preparación. Empieza en noviembre, no el 31 de diciembre.
Señales de que tu perro tiene miedo
Jadea sin calor ni ejercicio, da vueltas sin parar, tiembla, se esconde, babea, no se despega de ti, rechaza la comida o intenta escaparse. Algunos perros solo se quedan quietos y callados, algo que es fácil pasar por alto. Si no se trabaja, el miedo suele ir a peor cada año, no a mejor.
6 semanas antes: entrenamiento con sonidos
- Busca una grabación de fuegos artificiales y ponla tan baja que tu perro apenas la note.
- Mientras suena, dale premios pequeños y muy buenos o juega a su juego favorito. Empieza el sonido, empiezan las cosas buenas. Para el sonido, se acaban.
- Haz sesiones cortas, de 3 a 5 minutos, una o dos veces al día.
- Sube el volumen solo un poco, y solo cuando tu perro siga relajado con el nivel actual durante varias sesiones.
- Si deja de comer, jadea o busca la puerta, has ido demasiado rápido. Vuelve 2 pasos atrás.
Una grabación nunca reproduce del todo lo real, con sus ondas de presión y su olor. Aun así, rebaja la intensidad y le enseña a tu perro que ese sonido anuncia algo bueno.
Prepara un refugio seguro
Elige una habitación tranquila, a ser posible con pocas ventanas. Pon la cama del perro o un transportín abierto en un rincón y tápalo con una manta por 3 lados. Deja que descanse ahí con mordedores durante las semanas previas, para que la noche en cuestión el refugio ya sea un sitio conocido y agradable. Nunca encierres a un perro asustado.
La noche en sí
- Pasea pronto. Da el último paseo largo con luz de día, antes de los primeros cohetes. Llévalo con correa y un arnés seguro aunque acuda bien a la llamada. Un perro en pánico sale corriendo.
- Revisa la identificación. Collar con tu número de teléfono y microchip con los datos de contacto al día.
- Ciérralo todo. Ventanas, cortinas, gateras. Enciende las luces para que los destellos se noten menos.
- Pon sonido de fondo. La radio, la tele o una máquina de ruido blanco tapan parte de los estallidos.
- Mantenlo ocupado. Un juguete con comida congelada o un mordedor de larga duración le dan a la boca y a la cabeza algo que hacer.
- Quédate en casa. Si puedes, no dejes solo esa noche a un perro miedoso.
Sí, puedes consolar a tu perro
Un viejo mito dice que consolar a un perro asustado premia el miedo. No es así. El miedo es una emoción, no una conducta, y el contacto tranquilo no lo hace más grande. Si tu perro quiere estar cerca, deja que se apoye en ti. Háblale con calma y mantente tranquilo tú también. Si prefiere esconderse en su refugio, déjalo y no lo saques a la fuerza.
Lo que no hay que hacer
No castigues los ladridos, los temblores ni que se esconda. No lo lleves a un espectáculo de fuegos artificiales «para que se acostumbre». Eso es inundación, y casi siempre empeora el miedo. No lo dejes en el jardín ni en el coche.
Cuándo ir al veterinario
Si tu perro entra en pánico, se hace daño intentando escapar o el miedo empeora cada año, habla con tu veterinario ahora, no la semana anterior. Hay medicamentos que reducen el miedo a los ruidos esa noche, y algunos hay que probarlos antes un día normal para dar con la dosis adecuada. Tu veterinario también puede derivarte a un especialista en comportamiento.
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